
Para Gabriel García Márquez no le fue fácil que su obra maestra 'Cien Años de Soledad' sea publicada. El escritor colombiano contó que tuvo problemas económicos para madar el manuscrito al director literario de de la Editorial Sudamericana, Francisco Porrúa, quien estaba en Argentina.
'Gabo' y su esposa, Mercedes, solo tenían cincuenta y tres pesos de los ochenta y dos que pedía el empleado del correo en Ciudad de México. Entonces, García Márquez tuvo una idea. Ese día, viernes, mandó una mitad de las quinientas noventa cuartillas escritas a máquina a doble espacio. Lo restante lo enviaría el lunes siguiente. Eso le dio tiempo para conseguir más dinero.
En ese lapso, la pareja pensó en empeñar varias cosas. Desde la máquina de escribir hasta los anillos de casados. Por suerte, no tuvieron que sacrificar nada de esos objetos que para ellos tenía un valor significativo. Fueron al Monte de Piedad más cercano y recibieron un préstamo que cubría lo que les faltaba y algo más.
Ahí no quedó todo. 'Gabo' se había dado cuenta de un detalle. En el primer envío estaban las páginas finales. Su esposa pensó que "lo único que faltaba ahora es que la novela sea mala".
Dieciocho meses le había tomado a García Márquez terminar la obra en el que concentraba todas sus esperanzas. Tiempo después el manuscrito fue subastado en Barcelona por más de medio millón de dólares.

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