lunes, 22 de febrero de 2010

Don Quijote de la Mancha


En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no hace mucho tiempo que vivía un hidalgo con lanza preparada, escudo antiguo y caballo flaco. En su olla había más carne de vaca que de carnero. En las noches comía salpicón. Los sábados su comida era de duelo y quebrantos; los viernes, lentejas; y los domingos, Paloma. Todo eso consumía las tres partes de su hacienda. El resto de ella se componía su capa, medias de terciopelo para las fiestas, botas del mismo material. En los días de entresemana se honraba con un traje de lo más fino. El caballero vivía con una ama de casa, una sobrina y sirviente de campo.

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